Todo extremo de ti

Eso quiero ser.
Tu más profunda pasión
y tu pena más amarga.

quiero ser tu alegría más brillante
y tu más oscuro miedo.

Quiero ser, para ti,
la cornisa que bordea
el abismo.

Perectamente puedo darte
lo que daría cualquiera.
Déjame mostrarte
lo que no cualquiera puede.

Tus alas más altas,
tu infierno más siniestro,
tu cordura más honda
y tu locura más disparatada.

Pero cómo explicarte, amor,
que antes de tí no deseaba
ser humano
No quería serlo
y añoraba poderes
que no eran mios.

Hoy soy feliz
de ser humano,
feliz de serlo,
y aunque por amarte
renuncié a cada poder…
¡Vinieron a mí!
Siendo humano vinieron
las cosas que añoré,
los poderes por los cuales
desprecié mi humanidad,
y desprecié mi carne!

Pero tú eres carne,
y ahora me siento
carne también.
Y soy feliz,
inménsamente feliz.

Quién sabe cómo
por ti renuncié
a lo que no tenía,
y me lo diste,
amor, me lo diste,
y con lo que soy,
lo que de mí hiciste,
ahora quiero ser,
volar, saber,
y ante todo
sentir, sentirme animal,
sentirme sangre,
para ser tu sonrisa más feliz,
tu más triste lágrima.

Ser yo todo extremo
de ti.
Que cuando la pasión
te tome,
como las olas al barco,
yo sea tu única orilla,
y te rodee
en una esfera de delirio,
para ser cada rincón
de tu alma,
para saciarte
de todos tus sueños,
y para apagar los mios
sumergirme en tí.
En tí,
sumergirme en ti!

Hasta abrazar
ese punto
en que tú y yo
tenemos que retroceder.
Hasta tener
en mi alma
esa palabra maldita,
llamada amor.

Y de una vez,
de una sola vez
y por ti,
sostenerla
sin quemarme
las manos con ella.

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