La princesa del lago

Toda la tierra que baña el sol
es nuestro reino.
nuestro.
Todos los sueños
de todo mortal,
nuestros.

Y todas las sonrisas del mundo
y todas las palabras de tiempo
dedicadas a tu voz,
a tu silencio,
a tu inmenso dolor
y mi resignación infinita.

Háblame de dos maneras
de amar,
de dos maneras
de entender.

En nuestro reino
todas las maneras son posibles
y todas las ventanas
dan a rincones distintos.

Háblame de todos los secretos
de nuestro reino
y de todas las caricias que existen.

Dale un pedazo de mi reino
a cada lágrima,
y dale un pedazo del tuyo
a mi destino.

No persigo nada
pues todo está en mi reino.
En el tuyo todo
lo que no merezco perseguir.

En nuestro reino
dale un pedazo
a la alegría
y otro a la amargura.

Un castillo a la melancolía
en donde todo sea verdad.

Porque todas las nubes
del cielo
vigilan nuestro reino,
y todas las hojas del otoño
bailan,
siguiendo tus pasos.

En todas partes del mundo
estemos o no estemos juntos
llevo conmigo este reino
infinito,
frágil pero omnipotente.

Todos los colores
del alma
pintan nuestro reino
y encandilan a la razón.

No hay cabida en nuestro reino
para la estupidez y la ignorancia.
Sólo un corazón fuerte
y una mente abierta
ganan el derecho a existir.

En nuestro reino
nada está realmente mal,
aunque no es el mejor
de los mundos posibles.

Los recuerdos son cadenas
y las miradas sus garfios.

Nada tiene realmente sentido
en nuestro reino,
aunque todo lo que me acerque a tí
tiene más sentido que todo.

No hay amor en nuestro reino,
porque amor no es un estado.
Si no hay con que compararlo,
para qué ponerle nombre
a lo que no tiene opuesto,
antes, no inventar el odio,
y echarlo todo a perder.

Mi sola presencia es mi corona.
Estar aquí es indispensable
para elegir mi destino.

Soy un peregrino en la tierra
pues cada sitio es sagrado.

Es nuestro reino,
desde donde nace el día
hasta donde muere la noche.

Desde donde duerme la muerte
hasta donde despierta la vida.

A lo largo de miles
de millones de océanos,
y a través de infinitos desiertos

Es nuestro reino,
y nuestro reino
será siempre.

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