Nethya

Te lo escribo
para que no me lo quite el tiempo,
por que no se me borre
de la memoria,
ningún detalle.

Te lo escribo
para que tampoco tú
me olvides nunca,
pues nunca me resignaría.

Para que no se diluya,
en tu mente,
la luz mortecina de tu velador
iluminando nuestra ansia ciega,
nuestra dulce imprudencia
y tus juegos
de voluntad y negación.

Para que nunca te olvides
de que, al fin y al cabo,
ninguno sabía
qué había venido a buscar,
pero ambos nos llevamos
un gran pedazo de leyenda.

No quiero que se me borre
el olor de tu piel,
mi caricia tímida entre tus piernas,
el diapasón de tu gemido
suave y llenando el aire.

Quiero cada detalle
grabado con diamante.
Si no en mi mente, en mi alma,
con tu esencia y tu perfume.

Cada vez que me miraste a los ojos
con tus pupilas
de miel y granate,
y sobretodo al final,
con tus tobillos abrazándome
y tus uñas dibujando
hondamente en mi espalda.

Y el último beso de esa noche,
y la mirada esquiva
con que al otro día me evitaste,
plasmados en esta hoja para siempre,
para no olvidarlo nunca.

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