Niña mía, risa fresca

Niña mía,
risa fresca e inocencia transparente.
Niña mía
en mis noches de soledad
te acuno en mis brazos.

Me has devuelto la vida,
mi niña,
me has devuelto a mí.
Me has hecho creer de nuevo,
y en quién podría creer, si no en ti.

Ya no tengo una nube negra
de furia terrible, rondándome.
Me haces libre, y soy libre para amarte.
Niña mía,
libre para vivir
y con fuerza para crear.

Me hasces más de lo que nunca he sido,
y me levanto de entre la tierra,
ya no marchito,
ya no sombrío.
Me levanto con cuerpo nuevo
y alma templada.

Y en la ceniza que queda
de dolores antiguos,
cierro los ojos y beso los tuyos.

Tomo tus dedos con amor infinito,
y no le temo al tiempo,
y estoy en paz con la muerte.

Niña mía, me has devuelto todo,
lo que en años amargos fui perdiendo,
por el camino,
pedazos de corazón,
retazos de alma,
niña mía, los encontré en tus manos.

La canción perdida
que tenía mi alma en silencio,
la alegría tibia
que de tantas lágrimas perdí,
niña mía,
las encontré en tu pelo,
en tu melena que es bosque
y nido de mis sueños.

Y entendí en tu voz, n tu sonrisa,
que es cierto que la fe
mueve montañas,
pero que sólo tu amor es capaz
de volver a levantar
los castillos derrumbados.