Como un día cualquiera

Un día volverás,
oscura esperanza,
volverás alguna vez
en tus nubes de silencio.

Te veré, tan sublime,
entrar como un día cualquiera,
rodeada de luz,
de olores perdidos.

Sé que me buscarás
en el ovillo de muerte
en donde vivirá mi alma.
Tomarás, tan tranquila,
mi mano ya inexistente,
y con tu beso, le darás
un cuerpo nuevo al fantasma triste.

Sonará tu voz, de nuevo,
como el canto creador.
Y, de nuevo, en tus labios blandos
dormiré soñando.

Puede tardar, nada hay más cierto.
Y en el suave descenso
que cabalga en el tiempo,
aprenderé a no llamarte
ni esperarte.

No querré vivir sufriendo
por cada segundo que pasa.
Después de tiempo en mi tiempo
te esperaré eternamente.

Volverás, dorado amor,
y tu pelo negro me cubrirá
cuando susurre en tu oído.

Y en un torrente de lágrima y voz
te pondré al tanto de lo poco
que ocurrió en tu ausencia.

No debo temer, me digo siempre,
sólo quiero ser mejor.
Y cuando vuelvas,
me encontrarás florido y radiante.

No debo temer, debo luchar.
Y cerraré la puerta a la duda,
porque un día volverás
y volverás para quedarte.