las mazmorras donde he vivido

De tus palabras amaso vida
y levanto estatuas llenas de alma.

De tu sonrisa pícara,
que veo sólo en sueños,
alumbro un camino imaginario.

Te llevaré como a una reina
al castillo secreto.
Te franquearé la entrada
a mi castillo,
y tu sola presencia
abrirá las mazmorras donde he vivido.

Siempre has estado, lo sé,
pero cuánto tardaste
n elevarte hasta el cielo,
en ascender hasta el centro del sol
en donde me encandilaste
con tu alma.

Cuánto tardaste en crecer,
en aprender, en despertar,
en abrir tu alas, mi ángel,
y enseñarles a volar,
cuánto tardaste.

Y entonces, porqué
estiro mis brazos
hacia tu figura estoica
si sé bien que no me harás volar.

No ves que quiero alcanzar
la piel inmaculada de tu mano,
y desesperado, traer tus pies al suelo,
posarte en esta tierra,
y mirarte, y amarte
bajo la luz del sol,
y saberte de sangre y carne.

No ves que no besaré
los labios de un ángel
por muy divinos que parezcan,
sino los de una mujer
con el sabor de tu aliento
y la textura de tu piel.

pues al castillo secreto
cubierto de telarañas
habrá que entrar caminando
por una puerta algo angosta
para que pasen tus alas.