Mi auto es una máquina de follar

Soñé
que le hacía el amor
a una buena amiga.

Es curioso. En mi sueño,
ella resultaba ser
una gran amante.

Estoy seguro, en cambio,
de que tal encuentro
sería más bien
incómodo,
que no sería una buena idea
y terminaría
en rotundo fracaso.

Pero soñé lo que soñé.
De eso, no hay duda.
Soñé que follaba
a mi mejor amiga.

Me trepé por sus piernas
y la hice mía en plena calle.
La cubrí con una manta
y me dejé cabalgar
en plena calle, en mitad
de la noche,
quizá dentro de mi auto,
o de lo que representaba
a mi auto.

Me di cuenta, entonces,
de que la representación onírica
de mi auto, es una cama
con ruedas
y un cubrecamas azul.

Es liviano como una pluma,
transportable y desarmable.
Mi auto es una máquina
para follar.

Nunca lo había notado.

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