Perseo y Andrómeda

Perseo y Andrómeda

Bueno, para entender la historia de Andrómeda, hay que retrotraerse a una lejana islita que quedaba por ahí… en ese lugar gobernaba un tal Acrisios, que tenía una hija llamada Danae. Un día acrisios estaba escuchando radio colo-colo y llamó al programa de Omar Gárate, en ese tiempo oráculo de Argos a quien ya vimos en su destacada o más bien patética intervención en la historia de Orfeo.

Omarcito le dijo que si su hija tenía un hijo hombre el niño le daría muerte… como Damien Thorn en “La Profecía” más o menos… el viejo se asustó y encerró a su hija pa que nadie le hiciera “la maldad”. Por supuesto bastó que estuviera vedada pa que el tata Zeus, cachero de las pampas, bajara convertido en cualquier estupidez y se metiera en la pieza de Danae. Parece que las griegas eran muy fáciles porque con entrar a la pieza ya estabas asegurado… imagínense un internado de mujeres en grecia, el escenario perfecto para una college movie.

Bueno, Zeús embarazó a Danae, Danae tuvo a Perseo, tuvieron que arrancar en un botecito y eventualmente llegaron a otro reino en donde gobernaba un viejo malo y calentón llamado Polidectes.

Polidectes quería puro tirarse a Danae, pero Perseo, siempre se las arreglaba para impedirlo. Cuando guagua se ponía a llorar justo justo cuando Polidectes iba a anotar, y cuando más grande ya se oponía abiertamente. Un día por andar bravuconeando Perseo se ofreció a ir a echarse a las gorgonas y volver con la cabeza de una de ellas. Polidectes le tomó la palabra y apenas Perseo se recuperó de la borrachera que lo había hecho hablar de más, partió a echarse a Medusa… la única mortal de las 3 gorgonas.

Medusa jugaba Dungeons & Dragons y dominaba el Stoning Gaze, un hechizo nivel 50 que te convertía en piedra de solo mirar a la cara a la susodicha. Otros rumoreaban que se había comido un basilisco pero eran unos malintencionados. Más malintencionados eran con su pelo, en donde vivían desde pitones hasta los famosos puyes del sur, pasando por la vívora coralillo de manchas rojas.

Bueno, Perseo así, como un jovenzuelo bravucón y celoso de su “amá”, no tenía chance de ganar, pero entre Hermes y Atenea lo ayudaron, le pasaron el casco de Hades que te hace invisible (no sé en qué momento Hades lo prestó pero perdió con el casco), le dieron unas alas, le pagaron el viaje y lo único malo es que lo llenaron de publicidad: “Vote x Atenea”, “Hermes, el mensajero del pueblo!” “Atenea lo defiende” “Hermes Concejal”… y otras cosas sui generis como: “Espadas la Carambola, enfrente a su rival y córtele las… manos”

Ah, también le pasaron el escudo de Atenea que era lustroso como un espejo, excepto por una calcomanía que decía: “Escudos Angulo, algún día podrían salvarle el… pellejo”.

continuará…

Perseo y Andrómeda, Segunda Parte.

Dejamos a Perseo recibiendo la ayuda y el auspicio de Hermes y Atenea, los cuales lo enviaron con viento fresco a echarse a la gorgona.

Como ustedes habrán notado, la historia se centra en Perseo, y no hemos mencionado a la otra protagonista Andrómeda.

Ustedes se preguntarán… qué cresta tiene que ver Andrómeda con todo esto? Bueno, paralelamente con la historia que les estaba contando, había una mina top top top, una Nereida, hija de Nereo, que se proclamó la más linda del mundo y se comparó con las diosas más cabronas. Se llamaba Cassiopeia. Por el lado de su madre era nieta de Océano, un titán bastante feo pero muy importante. Por suerte Cassiopeia no salió a su abuelo pero sí salió tan deslenguada como su madre, Raquelita Argandoña… bah, digo Doris.

Por bocona (esta es la historia de los bocones) todos se le fueron encima y la putearon, y Poseidón, que ya le tenía mala a Océano, se encargó de castigar a Cassiopeia mandando un mostruo marino a asolar las costas de su país, Etiopía. Parece que siempre le llega a Etiopía, no? Bueno, este mostruo era nada menos que una ballena, pero una de las grandes… como el Angel acuático de Evangelion, osea más grande que un portaaviones…. tenía la media cagada en la costa, maremotos, erosión, etc.

En eso llegó un picante con la solución… adivinen quién era: exacto, Omarcito Gárate les dijo que según su visión de Oráculo de Horus (ahora trabajaba en Egipto) la única manera de aplacar a la Superballena era amarrar a la hija de Cassiopeia, Andrómeda, en un islote frente a la costa, para que el monstruo la devorara y así aplacara su ira.

Parece que en ese tiempo la gente era muy bruta porque a todos les pareció buena idea, menos claro a Andrómeda que intentó salir de la habitación silbando y en puntillas pero le echaron mano y terminó atada a un islote.

En ese tiempo no existía la tela elasticada así que con el oleaje Andrómeda fue quedando poco a poco en topless y si no se le vió más fue gracias al cinturón de los 108 poderes que Omarcito le vendió justo antes de salir.

Mientras tanto, Perseo voló con toda su indumentaria a la casa de las gorgonas, las pilló durmiendo y se acercó despacito… usó el escudo de Atenea como espejo para no mirar a la cara a Medusa, y cuando la tuvo a su alcance, desenvainó su espada y la decapitó de una. Medusa despertó justo a tiempo para darse cuenta de que no tenía cabeza… bueno, también puede pensarse que no tenía cuerpo, todo depende desde qué pedazo miremos. Abrió los ojos y con su último aliento leyó un cartel publicitario que Perseo llevaba en el muslo: “Compre su ropa interior en El Palacio del Calzoncillo, San Diego 287”. Y murió.

De la sangre de la gorgona nacieron un gigante llamado Criasor y nuestro amigo el Pegaso, que después fue mascota de Belerofonte. Perseo descartó al gigante por ser poco portátil pero se montó en el pegaso y partió volando a entregar la cabeza.

(No se pierda hoy a media tarde, la tercera parte y final de Perseo y Andrómeda)

Perseo y Andrómeda, tercera parte y final:

Perseo acaba de echarse a la Gorgona, y de la sangre de ésta se formó un pegaso. Perseo irá a dejar la testa de la difunta para cumplir la promesa que hizo, y qué mejor que irse volando en su caballo volador….

Yo no sé si los griegos tenían mapas muy malos, pero en esta historia Etiopía le quedaba “a la pasada”. Cuando iba por arriba vio una mina tomando sol en topless y bajó para pegarse una cuarteada… cuando vio que era la pobre Andrómeda esperando para ser devorada, y dejemos algo en claro, Cassiopeia había sido rica, pero Andrómeda era exquisita, y Perseo se tiró en picada al islote. Yo sé que ustedes creen que el topless es invento mío, pero vean lo que escribe Luciano de Samóstata:

“ve a Andrómeda expuesta, atada sobre una roca saliente; estaba hermosísima, oh dioses, suelta la cabellera, semidesnuda, muy por debajo de los senos, preguntó la causa de su castigo; mas poco a poco, preso de amor -pues había que salvar a la joven-, resolvió socorrerla.?

Preso de amor… enfermo de caliente querrán decir. La cosa es que justo salta la Superballena sobre ellos y Perseo le muestra la cabeza de la gorgona… pobre cetáceo quedó hecho piedra en un momento, y pa más remate se pegó un guatazo fenomenal que causó más daños que todo su ataque anterior. Perseo y Andrómeda volaron de ahí en el Pegaso y a los pocos días todo se transformó en un final feliz:

Perseo se Casó con Andrómeda
Volvió adonde su madre en donde le entregó la cabeza a Polidectes pero después lo mató.
Volvió donde su abuelo Acrisios el cual huyó… pero la profecía de Omar Gárate tenía que cumplirse y un día jugando al freesbee, Perseo lo tiró tan lejos que mató a su abuelo que vivía como a mil kilómetros, osea, cero motricidad fina el famoso Perseo.

FIN

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