Hipnogónica

Quema en mi pecho
el oscuro don de la honestidad
la palabra terrible que crea y destruye.

Ciego me deja, vulnerado,
esa mirada tuya de animal depredador, 
desgarrador y encima en celo.

Quema el reflejo de un sol rojo
sobre la ciudad de cristal.
Encandila toda derrota,
cada vez que vuelvo a casa sin raptarte,
amancebada, loca de lujuria,
exultante e insultante,
contra toda moral y despecho
en tus pechos tibios erguidos desafiantes

He tenido una visión.
Son cinco los lados del pentáculo
que es sello y patíbulo.
Faltan cuatro para el final

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