Somno, Golgota

Se abren ante mi como flores.

Se despliegan escamas de plata sobre la espalda de guerreros muertos.

Las alumbra el hálito crepidante de la llama, les convida el paso vacilante de los borrachos a la hora postrera.

El equilibro me abandona en la reverencia. Toco el suelo y el cielo como la Babilonia apocalíptica.

En volutas geométricas escalan hasta el cielo, una cortina de voces y colores, que revelan el tejido del universo, el tinglado de la piel, la mentira de la carne.

El mundo es el escenario y este veneno el que te pierde en mambalinas tridimensionales.

Escudriñando las olas, las ondas se propagan por los tapices que cuelgan del cielo.

Impulsados por vientos inexistentes, los telares se agitan en la tienda marchita.

Espero a la reina. Quizás ella entienda el ritmo de olas que asolan mis pesadillas.

Leave a Reply