Bienvenida

Esta es la morada de un muerto.

Aquí su piel se marchita como tela mojada.

Infinitamente frio, gris, untuoso como el lodo fresco.

Aquí su mano no estrechará tu mano,
aunque su voz perseguirá tus pesadillas para siempre.

Aquí todo lo que no fue, lo que no puede ser,
lo que sería infinitamente dulce intentar, pero no se intenta.

Aquí en este osario todos los sueños rotos,
los amores vueltos tragedia.

Todas las miradas cómplices,
las que cruzamos a la luz de las velas,
aquí los dedos entrelazados que pudieron llevarnos a la cama,
hoy tiran de nuestros cuerpos desnudos a la fosa común.

Pero sí. Aquí duerme mi carne.

Este es su sepulcro de sal,
este el perturbatorio
de nuestros amadísimos sueños.

Este es el pabellón mortuorio en donde profanaron mis huesos.
Este soy.

Leave a Reply