CS169.1x Software as a Service

Después de 5 o 6 semanas de intenso trabajo (léase: tenía otras cosas que hacer en paralelo) completé con éxito la primera parte del curso Software as a Service de BerkeleyX, el campus virtual de la Universidad de Berkeley.  Todavía pienso completar la segunda parte, pero en lo que va de esta experiencia con un MOOC, quise dejar mis impresiones.

¿Qué diferencia a un MOOC de un curso online? Primero: a diferencia de muchos cursos online que se pueden seguir al ritmo deseado (self-paced courses) los MOOC (Massive Online Open Course) tienen un enfoque propio que combina la escalabilidad de un curso online con una validación más rigurosa que la autoevaluación o las pruebas de alternativas en línea. Aunque soy defensor y usuario de la autocapacitación en todos sus niveles, leer un libro de teoría no te hace un experto. Practicar ese conocimiento tampoco, y aunque sea con mucho estudio y práctica, ambos aspectos no valen nada si no has validado ese conocimiento con un tercero imparcial.

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En un MOOC efectivamente puedes fracasar, ya sea porque no envías las tareas, las envías a destiempo o lo que envías no obtiene una calificación suficiente. Por otro lado, todo tiene plazos, y aunque la mayoría ofrece la flexibilidad de presenciar el video de una clase en cualquier momento de la semana, se asume que el domingo a las 23:59 todos los alumnos ya presenciaron la clase de la semana anterior y enviaron la o las tareas de la semana.

Hay varias plataformas ofreciendo MOOCs en este momento: edX que es el que utilicé, Coursera y Udacity, por nombrar a los 3 que se han hecho más conocidos. Estas plataformas hacen de intermediario entre el usuario (o sea el alumno) y las instituciones que ofrecen el material del curso. Hay un cierto grado de integración entre las universidades y la plataforma de MOOC, pero en un plano general podría ocurrir que una universidad ofreciera sus cursos online a todos los MOOC o sólo a un subconjunto de ellos.

En esta alianza la universidad pone su prestigio y conocimiento en la materia a dictar, y el MOOC pone la visibilidad al centralizar y homogeneizar el material en un solo sitio. Con esto la universidad no tiene que preocuparse de disponibilizar su material, o elaborar una interfaz de usuario amigable. Hace directamente lo que sabe hacer, le da visibilidad a su marca, le da prestigio a sus profesores, difunde y valida sus textos y se compara, nuevamente de manera imparcial, con otras universidades.

A su vez, los MOOC mantienen un costo muy bajo de gestión del conocimiento (porque no pagan el plantel de profesores y casi no tienen costos fijos) y eventualmente pueden rentabilizar su plataforma con cursos pagados, o bien cobrando únicamente por certificar el título en vez de cobrar ex-ante por la inscripción.

Por otro lado ¿Software as a Service? Me inscribí en este curso sin saber bien qué esperar. El concepto de software as a service es muy amplio y tiende a explicarse en un plano macro sin limitarse a un cierto sistema operativo, layout de máquinas, webserver o lenguaje de programación. En este sentido el curso tenía algo de Software as a Service, pero también mucho de Desarrollo Ágil, Test Driven Design y por encima de todo Ruby. Mucho Ruby on Rails. No estoy seguro si en alguna parte salía el requisito de saber Ruby, pero hace tiempo que quería aprender los rudimentos del lenguaje Ruby y del framework Rails, y en este caso debía aprender o fracasar en el intento.

No podría decir que aprendí Ruby, pero sé más que al principio del curso y saqué puntuación máxima en todas las tareas, salvo la primera. Además, de puro porfiado, en vez de completar el curso usando la imagen de máquina virtual que te ofrecen decidí arriesgarme instalando todo a mano, una experiencia que me ayudó a entender un poco más la lógica detrás de rvm y la incompatibilidad entre versiones de las gemas, además de probar de manera muy superficial el funcionamiento de haml, RSpec, Capybara y Cucumber.

Según la descripción del curso el tiempo estimado que hay que dedicarle son 12 horas a la semana, aunque 6 podrían bastar si andas corto de tiempo. En mi caso, sea por la falta de conocimiento previo como por las continuas interrupciones, estoy seguro que con 6 horas semanales no lo habría podido hacer, pero sí creo que destiné no mucho más que 12 horas semanales. Lo que sí me queda como experiencia para compartir al lector, es que al principio uno cree que puede tomar 10 cursos simultáneamente y luego ves que son de verdad, y que compatibilizar el trabajo, la vida familiar y el cumplimiento del curso cuando mucho te va a dejar espacio para hacer dos simultáneamente, y en mi caso nada más que uno.

Lo otro, que no es una moraleja pero sí una salvedad, es que el certificado no distingue a los que pasan con puntuación máxima o con el mínimo. Pero con eso volvemos al principio: presentarse como un experto en algo que no dominas es ante todo un engaño ante uno mismo, y no hay autocapacitación que pueda reparar la ceguera de quien no quiere ver.

 

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